CASABLANCA, MUCHO MÁS QUE UNA PELÍCULA

Tal vez no sepas que la película «Casablanca» no se filmó en Marruecos, sino completamente en Hollywood. Entonces, ¿qué hacemos en Casablanca? ¿Qué nos lleva hasta allí? En Marruecos, la entrada a las mezquitas no está permitida. El lugar de oración se considera demasiado sagrado para convertirlo en una atracción turística. Una de las escasas excepciones a este principio marroquí es la Mezquita Hassan II, que debe su nombre al rey que ordenó su construcción en la década del 80. img_9266

Sólo se puede ingresar a visitarla en los momentos en que no hay oración. Hay que sacar entradas y un guía explica cómo se construyó y los materiales utilizados para hacerla. Ya al llegar se la ve imponente, tiene una presencia arquitectónica muy importante. Es la segunda mezquita más grande el mundo musulmán y dada su altura, se la puede observar desde cualquier punto de Casablanca. Tiene una capacidad enorme, ya que pueden acceder hasta 80.000 personas. Esto es un dato numérico y puede parecer aburrido, pero lo cuento para que se den una idea de lo gigantesca que es la mezquita. La otra nota importante es el lujo total de su construcción.

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La primera vista al entrar en la Mezquita

img_9356Imagínense esta inmensa estructura con un techo de madera de cedro que pesa 1.100 toneladas que se abre!!! Sí, así como lo leyeron……semejante mole puede abrirse y dejar ver el cielo! Las paredes son de yeso y están pintadas con clara de huevo. Las lámparas fueron traídas de Italia, específicamente de Murano y para limpiarlas es necesario bajarlas y lustrarlas a mano……….una por una!

 

 

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Colores vibrantes en la Mezquita de Hassan II

En su construcción trabajaron 10.000 artesanos marroquíes. La intención era transmitir fielmente el trabajo artesanal del país y su cultura. Algo que es palpable apenas se entra en ella.

 

 

 

 

 

Sobre el ritual del rezo musulmán

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Sector de grifos para que los hombres puedan realizar las abluciones

La religión musulmana y el rezo obligatorio marcan de manera profunda la vida cotidiana. Aquí intentaré explicar por qué: Todas las mezquitas tienen un «minarete», esa torre alta que las distingue y que ayuda a los creyentes a saber dónde ir a rezar. Desde el minarete se llama al pueblo a la oración, ritual que se repite 5 veces al día y comienza muy temprano: el primer llamado es a las 6 de la mañana. Lo realiza el imán -que tiene a su cargo dirigir la oración colectiva- y en algunos lugares cuenta con un micrófono para que el llamado sea lo suficientemente fuerte. El llamado es una invitación a reflexionar, dice que esta vida es solamente un lugar de paso y que Alá nos espera y la vida personal debe estar orientada a él.

Para entrar a la mezquita, cualquier persona debe quitarse los zapatos (incluso cuando se visita una mezquita como turista, hay que hacerlo). Las abluciones o el lavado del cuerpo son parte importantísima de la ceremonia de la oración. Es obligatorio lavar las partes visibles del cuerpo una determinada cantidad de veces, incluidas la cabeza y los pies (por ejemplo: nariz, boca y pies 3 veces, orejas 1 vez; la cabeza en forma envolvente; de la mano al codo también 3 veces). Es fundamental que el agua sea limpia y que sea agua que fluye, no puede ser agua estancada o quieta. No cumplir con estas exigencias implica no cumplir con el ritual y por lo tanto, significa lo mismo que no haberlo realizado, lo que se considera una ofensa grave.

Hombres y mujeres se lavan por separado: cada cual tiene su lugar para las abluciones y no pueden mezclarse. En la Mezquita de Hassan II las mujeres cuentan con un sector con grifos de agua caliente. En tanto, los hombres van a un área con bolas de vapor. Por supuesto, la zona de rezo no está abierta al público.

top-tipsDatos útiles: la mezquita está abierta para visitas todos los días excepto los viernes, que es el día dedicado a la oración en comunidad y reservado para la vida religiosa. Es un día sagrado y se observa muy poca gente en las calles.

Chequear los horarios para entrar, ya que durante los oficios no se permite la entrada. Recordar que siempre hay que sacarse los zapatos (en la entrada entregan unas bolsas para no caminar descalzo).

Es fundamental recordar que siendo un lugar tan sagrado, hay que visitarla vestido de manera respetuosa. Si bien no es necesario que las mujeres se cubran la cabeza (yo no me la cubrí), sí es importante tener piernas y brazos cubiertos, lo cual significa NO ir en shorts, musculosas, escotes, etc. Es sentido común y respeto.

 

 

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