¿ES POSIBLE VIAJAR A NY CON HIJOS Y DIVERTIRSE A LA VEZ?

Mis dos hijas son excelentes compañeras de viaje. Así lo han demostrado a lo largo de los años. La primera vez que encaré NY en modo madre-hija fue con nuestra hija Malena, quien en ese entonces tenía 9 años. Estaba convencida que haciendo «research» en internet sobre «qué hacer con chicos en NY» iba a ser suficiente, pero resultó que estaba equivocada. Porque el simple hecho de recomendar lugares aptos para chicos no significa que a ellos necesariamente les va a resultar divertido. Así que ese primer viaje tuvo muchos «prueba y error», lugares de donde salimos corriendo y otros que nos sorprendieron sin esperarlo.

Museos: ¿sí o no?

Esta pregunta solamente pueden responderla ustedes ante el primer intento. Para algunos chicos «museo» es sinónimo de aburrimiento. Confieso que a veces para mí también. Pero, en esa primera visita, pensé en el clásico cliché «cómo no voy a llevar a Malena al MET» («Metropolitan Museum of Art«). Las dos nos llevamos algunas sorpresas. Para empezar, eligiò conocer el sector de «Egipto» porque en el colegio estaba leyendo un libro relacionado a las costumbres de los antiguos egipcios. Al final, me terminó guiando ella a mí, sin exagerar. Sabía miles de cosas sobre las cuales yo no tenía idea (identificó el «Libro de los Muertos», un extenso papiro importantísimo en la cultura egipcia; me contó sobre el proceso de momificación y otras cosas de la época). Ella se enganchó mucho al ver que se podía conectar con la muestra y su percepción sobre el museo hizo un giro de 180 grados. Otra 2 cosas que atrapan son la terraza del MET, donde se puede almorzar y disfrutar de una vista de NY muy buena (en invierno está cerrada) y el wi-fi (como si para nosotros eso no sumara también!!).

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Otro museo que visitamos es el Museo de Historia Natural o «Natural History Museum« en el lado oeste de Manhattan. La propuesta fascina a grandes y chicos con animales embalsamados y sus ecosistemas recreados. El hall de entrada recibe a los visitantes con dinosaurios tan descomunalmente altos y amenazantes como increíbles. Por suerte, ¡no están vivos! El aire acondicionado es muy fuerte, así que en los meses de verano puede resultar un oasis y la visita extenderse varias horas. Darse una vuelta por el Planetario que está situado en el anexo también ofrece actividades interesantes.

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NEW YORK 2013 c MALE 163 (Mediano)De Padres a Hijos

Muy cerca del Museo de Historia Natural está el Memorial «Strawberry Fields«, lugar de culto a John Lennon en el Central Park. Sus fans adornan con flores la gran mandala que rinde tributo al músico (enfrente al edificio Dakota, donde vivía y fue asesinado Lennon). Es un spot muy buscado para fotos por su palabra inspiradora «IMAGINE«. Vale la pena detenerse bajo la sombra de los árboles, sentarse y poder contarle a nuestros hijos quién fue John Lennon, su pasado con los Beatles y el homenaje a su legado musical.

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Tiempo al aire libre

Caminar por el Central Park y hacer un picnic siempre es entretenido. Les recomiendo pasar por el supermercado «Whole Foods» en el subsuelo del edificio Turner en Columbus Circle, un universo de comida preparada o para cocinar, con productos de excelente calidad. Te podés armar tu propia ensalada, pagar y salir al Central Park. Es un maravilloso mundo gourmet que está esperando discretamente y que asombra ver lo popular que es. Es todo orgánico, así que los fanáticos de las gaseosas tendrán que comprarlas en algún puesto afuera del edificio.

NEW YORK 2013 c MALE 037 (Mediano)Si la onda familiar lo amerita, un paseo en carruaje es una actividad súper relajante. Hay personas en contra del uso del caballo como transporte. No es la forma en que yo lo veo, ya que sus dueños los cuidan muchísimo y si el clima es extremadamente frío o caluroso, no los van a encontrar en su lugar habitual, la avenida Central Park South (que es la continuación de la calle 59). El paseo tiene un costo alto (aproximadamente 50 dólares) pero si son 4 o 5 personas, se amortiza por la cantidad de gente. Malena estaba tan entusiasmada con hacerlo, que le di el gusto (al fin y al cabo, ¿para qué la había llevado a NY si no era para pasarla bien?) y nos subimos. Les aseguro que fue un placer recorrer el parque sin pensar en nada, contemplando el panorama verde y solo conectadas al recreo que significó el paseo. Fue un freno a la vorágine neoyorquina que nos hizo mucho bien a ambas. El conductor después le dio a Male un par de zanahorias para que le diera de comer a «Charlie«, así que el final no pudo ser mejor.

Otra opción excelente es el zoológico del Central Park (hay otro en el Bronx al cual Male fue con una amiga y les encantó pero yo no lo conozco). La entrada está ubicada en el lado Este del parque sobre la 5ta avenida y la calle 66. Las líneas verde y naranja del metro tienen parada cerca, por lo cual el acceso es sencillo. Además, este zoológico tiene un tamaño razonable para recorrer, no es inconmensurable. Tiene muchos animales para observar, shows y hasta una granja donde los chicos pueden alimentar a las cabras (imprescindible llevar «quarters» o monedas de 25 centavos para comprar la comida que se permite ofrecer a los animales). El cine 4D es bastante bueno, con pelis cortas para que los chicos no se aburran. Y es bastante real. Me acuerdo que, ya sentada en la butaca, en medio de la peli sentí un golpe (un tanto fuerte para mi gusto) en la espalda y pensé «qué desubicado el tipo de atrás», convencida de que me había pateado con su zapato. Al segundo zapatazo, Male me miró y me dijo: «mamá, me están pateando desde atrás». Ahí nos dimos cuenta de que era parte de la experiencia 4D y nos empezamos a reír. Pero al principio no fue para nada gracioso. Si van en verano, tengan un saco a mano, porque el aire acondicionado es tan fuerte, que les va a molestar más que el golpe en la butaca!

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En la granja los chicos pueden alimentar a los animales

 

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Sin dudas, nuestra anécdota más desopilante fue nuestro viaje a «Coney Island«. A 1 y 1/2 hora de subte del centro de Manhattan, el Acuario de NY tiene su parada en «Coney Island». Volver a ver un show de leones y focas marinos bajo un sol achicharrante no resultó una buena elección al punto tal que hasta las orcas saltarinas estaban con tanta fiaca como nosotras. La espera es larga y la exhibición de las orcas es muy corta. Nos costó creer que habíamos hecho toda esa distancia para ver solo 30 minutos de show. Male me recordó que al bajar del subte habíamos visto la playa a pocos metros. Dijimos, «vamos»! Sobre la explanada que da al río hay negocios de comida con olor a fritanga y otros de souvenirs y por suerte, de trajes de baño también. Nos compramos uno para cada una y avanzamos a «la costa». Nos cambiamos la ropa en el baño público. Encontramos un lugar en el medio de la arena y nos tiramos al piso, protegidas por 2 paraguas que oficiaron de sombrillas (se suponía que iba a llover, pero los pronósticos fallan en todas partes!). Explicarles que el agua barrosa de río desafió al calor y ganó es difícil, tendrían que haber estado ahí para sufrir ese sol calcinante de 40 grados. Nos divertimos en medio de esa agua mugrienta pero refrescante, mientras vendedores ambulantes ofrecían tiraditos (pescado crudo) en bolsas negras (ese sí fue un límite, ¿quién se anima a comer pescado crudo con 40 grados de calor?). Una experiencia totalmente bizarra, pero memorable. Y por supuesto, no esperen encontrar personalidades glamorosas!

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La explanada de Coney Island

La Estatua de la Libertad era una asignatura pendiente. Hace muchos años que conozco NY pero jamás había ido, de puro fiaca nomás. En el último viaje me decidí y fuimos con Male. Saquen las entradas online con mucha anticipación porque desborda de gente. Hay horarios para el ferry y hay que hacer muchas pasadas de seguridad. Al llegar a Liberty Island, antes de ingresar hay unos lockers donde se deja todo excepto cámaras y celulares. Y no hay otra forma de pasar. La vista de Manhattan desde el ferry es espectacular y llegar y ver la Estatua nos fascinó a las dos. Conseguimos solamente entradas para llegar hasta el pedestal. Tickets para subir a la corona ya no quedaban (y saqué con 1 mes de antelación). Realmente vale la pena. Y a la vuelta, caminar por Wall Street que está a pocas cuadras es interesante; está el famoso toro y otras atracciones, como el «Oculus», una estación de subtes inmensa con montones de negocios, el nuevo World Trade Center y el Brookfield Place. Lo recomiendo como paseo familiar.

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Los pelos al viento en la Estatua de la Libertad

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Atracciones bajo techo: ¿por qué no?

Yo adoraba las grandes jugueterías de NY; llegué a ir con Delfina, nuestra hija mayor y con Malena también. FAO Schwarz; Toy`s R Us; Disney Store; Warner Brothers con su Superman que, ubicado debajo del ascensor, cuando éste subía, parecía que lo elevaba el superhéroe. Me da nostalgia que no estén. Han sido reemplazados por otro tipo de negocios y hay que adecuarse a la cultura centennial y saber adaptarse a los cambios: entrar a Apple en la mítica esquina de la 5ta avenida y la calle 59, donde toda la familia puede sumergirse en la tecnología o ella en nosotros -y hay wi-fi!, para enterarnos de las novedades de última generación, disfrutar de probar cuanto chiche esté al alcance y asombrarse al ver cómo los centennials manejan esto con tanta naturalidad como uno recitaría una vieja poesía del colegio. Ellos están a sus anchas y para nosotros es todo un riesgo para el bolsillo. Pero ahora que no se pagan impuestos para el ingreso de celulares y laptops a la Argentina, vale la pena considerar actualizar nuestras herramientas de trabajo o diversión.

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Las viejas épocas de las grandes jugueterías

Otros sucesores de las jugueterías son los «Candy Stores«. La 5ta avenida es única, pero el magnetismo de la avenida Broadway nos abraza con sus hipnóticas luces de neón, mientras caminamos entre muchedumbres extranjeras que semejan una extensa Torre de Babel horizontal. Allí están los «Candy Stores» más populares. En nuestro último viaje a NY (julio 2018) con Male hicimos una encuesta en Instagram para averiguar cual era el mejor entre M&M o Hershey`s. Hicimos «stories» donde evaluamos atención, presentación, calidad de productos y lo filmamos a la vez que lo subimos a las stories de instagram. El resultado final? Ganó Hershey´s por goleada: ¿por qué? porque nos abrieron la puerta con un sonriente «Buenos días» y un chocolate de regalo en mano. Señal de que el acercamiento personal humaniza y al fin de cuentas, todos lo valoramos. Nos divertimos mucho a la vez que recibíamos el feedback de mis seguidores, quienes siempre me dicen «viajo con vos».

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¿Y los Musicales?

Perderse la posibilidad de disfrutar de un espectáculo como son los musicales de Broadway sería una pena. Todo depende de la edad de los chicos: hay horarios muy potables para todos los gustos: si son muy chicos, conviene aprovechar el horario de las 14 hs, así no se quedan dormidos o están ultra agotados a la noche. Atenti que muchos chicos van «lookeados» con la princesa o el héroe de turno. Y cuando digo «lookeados» me refiero a disfraces completos, vinchas, tiaras, espadas, varitas mágicas, de todo! En nuestra primera visita fuimos a ver un hitazo a las 14 hs: «Matilda». Le fascinó! Otras muy recomendables para chicos son El Rey León; Aladdin y ahora para adolescentes la saga de «Harry Potter«. Este no es un musical, sino una obra de teatro dividida en 2 partes. No habíamos leído el libro, así que la intriga por volver al día siguiente a ver la segunda parte nos carcomió la mente todo el día. Les recomiendo verla en 2 partes, porque verla toda de un tirón implica 6 horas al hilo de teatro y además porque la adrenalina por tener más Harry Potter al día siguiente es inaudita. Se los dice una NO fanática de Harry Potter. Y la gente también va lookeada: los adultos avanzan con el atuendo que corresponde a su escuela en Hogwarts!

IMG_4309 - copia (Mediano)Programas para chicas (grandes también!!)

En nuestro primer viaje, una parada obligada fue pasar el día en «American Girl», un negocio de 3 pisos que vende unas muñecas que son furor en EEUU. Male ya tenía su muñeca -regalo de mi marido en un viaje anterior- así que la primera consigna que le bajé fue «entramos con 1 muñeca y salimos con 1 muñeca», totalmente convencida de cumplirlo a rajatabla e intentando adelantarme al capricho de salir del store con otra muñeca más. ¡Qué decirles! La primera en romper la regla del 1-1 fui yo. Vi la muñeca y fue amor a primera vista. No lo pude evitar, fue más fuerte que yo, así que una nueva integrante se sumó al team. Malena me miraba sin entender nada. El espectáculo de Malena más tarde al salir de «American Girl» con una muñeca en cada brazo fue genial. La gente la miraba y le hacían comentarios al pasar. Ver una niña feliz con muñecas no es tan habitual.

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Las muñecas «American Girl» son furor en Estados Unidos

Pero la visita no se quedó en la muñeca. Subimos al Café porque el día en American Girl incluye el almuerzo. En la puerta nos recibieron con un «Happy Birthday Malena«. Nos empezamos a reír por la confusión mientras nos mirábamos cómplices y seguimos la corriente sin siquiera guiñarnos un ojo. Con vincha cumpleañera y sentadas a la mesa con muñeca y todo, el almuerzo terminó con una torta divina, velitas, cantos y aplausos (por supuesto, esto no vino de arriba, la cuenta incluía el plus cumpleañero, pero quien nos quitaba lo bailado y la cara de alegría de Male). «Doggy Bag» en mano con la torta, la disfrutamos varios días más, gracias al minibar del hotel. Hicimos de todo en American Girl, peluquería para la muñeca; sesión de fotos con Malena; portada de revista con fotos de Male y mucho más. Pero como el momento de la torta, no hay otro igual. Si quieren pasar el día o solamente almorzar, les recomiendo que hagan una reserva online con suficiente anticipación: el lugar está abarrotado de gente.

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¡Miren lo que es la torta de cumpleaños!

Una experiencia más reciente fue la pasada por «The Pint Shop«, recién estrenado en 2018 en el «Meatpacking District«, sobre la calle 14 entre las avenidas 9 y 10. Es la reinauguración del Museo del Helado, para la cual se puede planificar la visita -siempre hay eventos especiales, así que chequeen qué hay antes de ir- y se le suma el Pint Shop como lugar donde ir a sacarse fotos. Tiene la política «First come, first served«, que significa que la gente entra por orden de llegada. La capacidad es limitada, por lo cual, nunca explota de gente. Tiene 2 propuestas: el museo del helado, donde hay que ir a sacar ticket con horario para hacer una degustaciòn gratis de helado y a la vuelta, un espacio con distintos espacios recreados en forma temática para sacarse fotos (también gratis). Está muy bien presentado, al igual que las chicas -de todas las edades- que van en grupo a sacarse fotos para subirlas a Instagram en el momento. Es muy divertido, con paredes coloridas, merchandising caro pero que se puede tocar y usar (discretamente) para sacarse fotos. Lo recomiendo como momento lúdico, nosotras no lo pudimos pasar mejor.

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Diversión para todas las edades en «The Pint Shop»!

Tips importantes y una anécdota:

  • hay wi-fi en las esquinas de Manhattan, por si necesitan conectase ustedes o sus hijos
  • En el último viaje, teníamos que tomar la línea naranja del subte (que tiene distintas rutas, indicadas por letras). Una vez adentro del vagón, Male me hace dar cuenta que habíamos subido al subte equivocado. «Salgamos ya» le digo. Ella salió más rápido que yo y a mí se me cerraron las puertas del vagón en la cara. Yo quedé del lado de adentro y ella afuera, golpeando las puertas para que las abrieran (antes Male había visto que otros lo hacían y tenían éxito). Pero fue en vano. Con gritos y señas le decía «Quedate acá!! Yo vuelvo y te busco»! Bajé en la siguiente parada con el corazón en la boca y volví a la parada donde la había dejado. Fueron los minutos más largos de mi vida, aunque fueron pocos. Llegué a la estación y la vi sentada ahí, esperándome. En el ínterin, una señora le había hablado (en inglés, obvio). Todo esto me hizo reflexionar sobre alertar a nuestros hijos o los ajenos sobre qué cuidados tener en la calle:
    • Si están en una habitación aparte de la nuestra, solicitarle al hotel una llave o tarjeta adicional para ingresar al cuarto. No querrán pasar los nervios de un matrimonio con hija adolescente que no respondía a llamadas telefónicas ni golpazos en la puerta, por el simple hecho de estar fundida en un sueño tan profundo, que jamás escuchó ni el teléfono fijo, ni su celular ni los golpes (los vecinos sí, ella no…sin palabras pasar por un momento así). Nos ayudó el personal del hotel con una llave adicional y al entrar encontramos a nuestra hija absolutamente dormida, casi parecía parte del colchón. Fue muy desesperante.
    • No hablar en ascensores o en la calle con gente extraña aunque parezca buena. No decir dónde se alojan ni el número de habitación.
    • No moverse del lugar donde los perdimos, excepto por alguna razòn de fuerza mayor: por ejemplo, que llueva.
    • Que entre a un negocio a pedir ayuda si es chiquito de edad (7 a 12 años, por poner un rango). Todos los negocios de ropa en NY tienen la obligaciòn legal de tener personal que hable español ¿lo sabìan?
    • Que siempre tengan alguna identificación (por ejemplo, una fotocopia de su pasaporte si no queremos darles el documento original).
    • Llevar con ellos una tarjeta del hotel donde nos alojamos (tendrá la dirección y el número de teléfono del lugar)
    • Que tengan escrito nuestro número de celular en algún papel (si ellos aún no usan celular) para que nos puedan contactar más rápido.
    • Si ven un policía, que se acerquen y le expliquen su situación.
    • Que sepan que los vamos a buscar hasta encontrarlos

En resumen, siempre me gusta viajar a NY, pero cuando voy con mis hijas me divierto muchísimo, agradezco poder compartir esos momentos con ellas. Y sobre todo, hago cosas que entre adultos serían impensables. Y créanme, vale la pena jugar, reírse y divertirse como chicos».

 

 

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